La floristería de D. Fernando
El interior del establecimiento se convierte en un escenario de evocaciones.
La floristería de D. Fernando inaugura la serie singularidad proponiendo un espacio donde la memoria, la imaginación y los objetos cotidianos se entrelazan para construir un universo propio.
Lejos de representar una floristería convencional, la obra reúne elementos que pertenecen a distintos ámbitos —flores, retratos, mariposas, matrioskas, animales y objetos personales— y los integra en una composición donde cada detalle parece custodiar una historia.
El interior del establecimiento se convierte en un escenario de evocaciones.
El gato siamés ocupa el centro de la escena con una presencia serena, como símbolo de la compañía y del afecto.
Las flores aportan vida y color; las mariquitas, las mariposas y los pequeños objetos repartidos por el espacio introducen un lenguaje simbólico que invita al espectador a detenerse y descubrir nuevas relaciones entre ellos.
El retrato de D. Fernando no actúa únicamente como una referencia personal, sino como parte del relato silencioso que da identidad a la obra.
Óleo sobre lienzo · 60 × 40 · 2026
La luz unifica todos estos elementos sin jerarquías, permitiendo que convivan la realidad y la imaginación en un mismo espacio pictórico.
La escena no ofrece una única interpretación: propone un recorrido pausado donde cada objeto adquiere significado a medida que la mirada permanece sobre él.
Dentro de Singularidad, esta pintura manifiesta la esencia de la serie: crear mundos irrepetibles en los que la belleza nace de la capacidad de los objetos para despertar memoria, emoción e imaginación.
La floristería de D. Fernando invita al espectador a cruzar el umbral de un lugar donde lo cotidiano se transforma en una experiencia poética y profundamente personal.
